Debatir: asignatura olvidada

Hace dos semanas se celebró en el aulario de la Universidad Pública de Navarra el XI Torneo de Debate Universitario G9. La pregunta: “¿Son los alimentos transgénicos la panacea universal contra el hambre?”. La respuesta: sólo seis.

Únicamente seis equipos fueron los que tuvieron el valor de debatir sobre este difícil tema. Veinticinco personas que dedicaron parte de sus días a preparar el tema, a buscar información, a dormir poco, a hablar mucho. Pero, ¿merece la pena tanto esfuerzo para tan poco reconocimiento? Sí. No hay nada tan increíble que la oratoria no pueda volverlo aceptable”.

Bien es cierto que aunque no se gane – por cierto, enhorabuena al equipo ganador- el hecho de cultivar y entrenar esta capacidad personal tan dejada de lado tiene consecuencias muy positivas a medio o largo plazo.

Las empresas a día de hoy demandan además de grandes estudiantes, grandes personas. El debate facilita la “creación” de estas grandes personas. Ayuda a la formación en competencias intra-profesionales. Por ejemplo: trabajar en equipo; por ejemplo, comunicación y expresión; por ejemplo: planificación y organización. Y así, hasta las 19 competencias existentes. Ayuda también al “cultivo” de un pensamiento crítico. El hecho de trabajar, analizar y defender temas y posturas contrarias fomenta la crítica social y personal. Es el mejor partido político existente. Se fomenta la opinión crítica sobre temas concretos. Debatir, también fomenta el conocimiento ajeno a la carrera profesional. Saber que existen otros temas en la vida además de nuestros estudios, crea un sentimiento de investigación e interés por temas que hasta ahora no existían para nosotros. Mejora nuestra capacidad lectora y de uso de palabras hasta ahora desconocidas. El uso de citas nos muestra la existencia de autores clásicos, o destacados profesionales de las artes y las ciencias, del saber y el conocer. Por último, el debate fomenta el respeto por lo que dice la otra persona, sus sentimientos, sus pensamientos y sus palabras.

Y yo, como inculto e insensato me pregunto: Entonces, si tan importante es la comunicación y el debate para el desarrollo profesional y personal de una persona, ¿por qué aún a día de hoy no se fomenta esta capacidad como algo importante para el estudiante? ¿Por qué sólo se inscriben 6 equipos de casi 9.000 estudiantes? Dejadez, falta de ilusión o simplemente autocomplacencia. Tal vez, y quizá la más grave, morir de éxito.

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